El Nuevo Herald, Octubre de 2004
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El Nuevo Herald, Octubre de 2004 Por Jose Antonio Evora
Si los cuadros de la pintora argentina Antonia Guzmán dan ese golpe de alegría a primera vista, no es sólo por la profusión de colores. Otro motivo, acaso el principal, es la rmonía. En su obra parecen haberse puesto de acuerdo para convivir gustosamente el abstracionismo y la figuración más lacónica, la sagacidad y lo naif, el op art y la pasajística, el color y la línea. “ En cada cuadro hay un cuento de algo que le pasó a ella”, dice Débora Valdés- Fauli, propietaria de la galería, refiriéndose a la artista. La excepción, indica, es Desde el recuerdo, el único íntegramente abstarcto de la muestra. Con semejante título, sin embargo, es como para sospechar que la verdadera historia de ése no se la contado a nadie. Ni falta que hace. En definitiva, Guzmán no va a estar ahí para repetirle a cada visitante qué fue lo que quiso contar en Deseo de navegante, Entre los dos y Tres casas traigo. Tampoco hay por qué descubrir hasta qué puento el relato original nos sirve a los demás para seperponerle nuestras propias historias. |